Enero 28

A mis padres, mi hermana Valeria y mis amigas

El genio de tu silueta caballeresca
rehúye de las vanguardias que lo persiguen
hambrientas de tu rabiosa calma argentina
ávidas por contarte entre sus presentes.
De voces y marquesinas que se bifurcan
provista tu Buenos Aires sale a buscarte
perdida entre tantas noches, fiel y anhelante,
ahuyenta tu sombra plácida, taciturna.
Mi Reina que aún hoy se dice tuya
padece estas diez vueltas sin luz ni aire
enrosca en el obelisco los días grises
despliega tu nombre cándido en el velamen.
Insípido el adjetivo que ose a tu ritmo
vestir oleadas líricas en colores,
no existe paleta rica ya en arreboles
ya en pálidos mares verdes para pintarte.
La yerma palabra que tu mano hizo fecunda
cultiva en campos de antaño nuevas promesas
cosecha seres ficticios cada mañana
con lágrimas circulares baña la espera.
Solícitos los signos de este código
que en mi afán ilusorio compartimos,
se internan, dispuestos al sacrificio,
en el gélido laberinto del no silencio.
En mi cúpula de cielo te recuerdo:
errante ceremonia del patriotismo,
Borges, patriarca del lucimiento,
resumen de lo envidiado y de lo prohibido.
Esta loba brutal que mi ciudad representa
no sabe de popas quietas en sus orillas,
su aroma viene de barrio adentro:
tu fundación en letras es quien la anima.

Publicado en la Antología Poética “Diez años sin Borges”, Editorial Tres + Uno, noviembre de 1996.