Maestro cantor
Luminaria en sepia desde tu morada,
este día canto después del dolor.
Sabio como pocos, filósofo errante
constructor de vidas, maestro cantor.
Tu familia toda te viste de fiesta
cuando hablás de ellos, vibra tu candor.
Infunde mis puños con justicia enhiesta,
azul centinela que pide perdón.
Perdón por las horas de angustia vividas
por las alegrías que el tiempo nubló.
Por el velo oscuro que marcó tu vida
con las muertes de otros, cúmulo de horror.
Mentor de mi alma, cuando nadie oía
quisiste entender mi cosmovisión.
Poemas de infancia, tu aliento confiado
mis primeros pasos en la traducción.
Me arrepiento ahora de no haberte hablado,
de no haberte escrito antes este son.
Siento que me escuchas, aunque no te vea
siento tu energía creadora de sol.
Cada vez que hierve una rima nueva
entre las aristas de mi corazón,
tu paso me guía, tu voz me sostiene
revive tu risa con todo su ardor.
Me llamaste anoche, mientras no dormía
para que todos supieran de mi mano hoy,
que te ilumina el alma tu reina Sofía
y Alvarito, a upa, te colma de amor.
Dios te salve siempre, ingeniero niño
hombre de mil caras y mago hacedor.
Mi tío querido, blanco ingeniero niño
mi cómplice, Cholo, maestro cantor.
Dedicado a mi tío, Oscar Gonet.