Fénix
Pon pasión en su puño
y su sangre trepidará
en cada verso.
En un cántaro enrejado
floreció desde los cielos
la más grande Musa viva
la Décima, la Monja de Méjico.
Desde muy lejos te ansío,
indigna como todos te leo
y bebo la luz encantada
del faro de tu Primero Sueño.
Duerme en paz, Juana de Asbaje,
sueña hoy renacida en otros ruegos,
que miles de manos te arrullan
hasta el fin de nuestro tiempo.
En vela las almas te leen
y se nutren de tu ingenio,
de tu mirada intrépida y profunda
de tu espíritu sin par que hoy reverencio.

Detalle de Sor Juana Inés de la Cruz, Juan Miranda, Óleo sobre tela, siglo XVIII, Rectoría de la Universidad Nacional Autónoma de México.
