Alegro ciudadano
De hiedra este sol cubierto
se asemeja a sus pupilas
testigos de flores lilas
enviados de Dios, acierto.
Sus dedos esconden plazas,
ciudad de remordimiento,
faroles que sin aliento
apuntan a las terrazas.
Un tango desencontrado
se muere de sed y espera
la luz que la enredadera
irradia desde el tejado.
De vida palpita roja
con voz ronca mi refugio
y con más de un artilugio
mil lenguas de fuego arroja.
Se perpetúa en cada trazo.
En cada verso revive,
siempre que su nombre escribe
aquel poeta hecho abrazo.
Así en veredas erguidas
las huellas de aquel encanto
trasunta en risas el llanto
y ensancha las avenidas.
Pintura de cuerpo entero
su visión de las barriadas
poemas con letras aladas,
hijos del gran Baldomero.
Publicado en la Antología “Homenaje a Baldomero Fernández Moreno”, Editorial Tres + Uno, mayo de 1996.
