A mi colegio San Cayetano
Cinco espíritus en vuelo primero
estrenan las alas de la palabra escrita
con sus miradas de sabios en silencio,
para bucearme con profundidad de niño.
Te imitan las paredes azulejadas
de la memoria que busca refugio.
Justo antes de dejarte,
te supe cuna de luces
cuando sólo me era dado callar
en mi tímida canción adormecida…
cuando sólo hervía la sangre
al cabalgar con la poesía de mis huestes.
Fueron la savia de tu paz libertadora
la forja de tus aulas y saberes
la fe de quien educa con el alma,
los sellos de mi pecho en cruz ardiente.
En tus horas de recreo y alabanza
se fundieron lazos crudos e invencibles,
tres compañeras de soles y lunas,
con la lealtad de los astros y los héroes.

