Siempreviva
Que mi luna se abra paso entre tus cielos.
Quiero imitar la destreza
de los amantes a sueldo
que extasiados se sumergen
con pericia de ingeniero
y son catadores del alma
y del cuerpo pasajeros.
Como una nave partida
a finales del otoño
quiero oler cada retoño
del árbol fértil de tus sueños.
Entorpecer mi pensamiento
con el tropel de tus sentidos
sincronizar nuestros latidos
con los del mar, el fuego y el viento.
Exhaustiva analizarte,
mi nuevo Valle de los Reyes,
quiero enredar todas tus leyes
y volar embravecida hasta tu frente.
Y que la muerte,
esa dama fría y ostentosa
se convierta en enlutada mariposa
y huya lejos, lejos
y desconsolada por no tenerte.
Soy, quien herida, restaura
los horrores del velamen,
soy villancico y establo,
en tu sequía, soy savia,
soy deseo enajenado
poeta, ahogo, piel y sangre.
Publicado en “Poetas de fin de siglo (Anuario 1997)”, Ediciones del Tridente, Bs. As, Argentina, agosto de 1997
