Enero 28

Hoy invento la necesidad de alimentarte.
El único mundo que me desvela
se asoma del otro lado de la copa acariciada.
Y reptan los mares que hasta hoy no conozco
por la piel ilusionada de un lienzo expectante.
Los mares cadavéricos de tus horrores sangrantes,
los mares azules y deseados de tus secretos,
los mares de tus venas inquietantes,
los mares encrespados de tu pasión estrellada contra la nada.
Y todas las tormentas que me aterran y
me vuelven invencible, se anudan en mi garganta.
Tengo un discurso errante, lleno de primeras veces,
y sabores nunca descubiertos,
porque sólo rozan tu boca, que nada siente por mí.
Ostento la misión de unir catástrofe y prodigio,
para así burlar barreras y demonios,
y encabezar mi propia rebelión desde tu reino.