enero 28

Me relamo en la inspiración que desconozco,
como el delicioso peso del amante desconocido
que conjura lo más carnal de mi alma
y el despertar de mi espíritu hecho humores.
Amanecí cobijada en la desnudez de una heroína estéril.
Dejé a las musas soñadas tiritando
entre los muros del raciocinio.
Las tripas de esta cobardía casi varonil
ataron mis ganas de mirarlas a los ojos.
Sólo les canté el veneno silencioso de mi espalda
y el portazo que me trajo a la vigilia.
Despojarme de todo es el secreto.
Tomar cada mundo con el cuerpo novel hecho magia.
Internarme en lo que soy y en lo que temo/quiero ser.
Morder el llanto del miedo partido.
Quemar las puertas que me separan de mí
y bañarme en la fiesta salada de las lágrimas de musa.
Ese bautismo incansable que me renueva cuando me rindo.