Instinto apenas recobrado
noviembre
6
Nos une el canto de luna
que se crispa en la mano.
El aliento tremebundo
de la madre loba blanca.
Pueblo de fieras domadas
que olvidaron sus instintos
y ya no paren grandiosas
en cuclillas, flores nuevas.
Con nervaduras nubladas
ya no crujen mis raíces,
pero se abre la vida
con la voz del reino puro
santificada por bestias.
Hoy aspiro a ser el ave,
cresta azul de la montaña,
selva buena y sangre ardiente
talladora de miel santa.
