Ensoñación que espera
Cuando las hadas huyen del hedor mortecino
que emana el alma muerta del hombre común
se defiende rabiosa la sed del cosmos,
cicatriza la herida bañada en miel impúdica.
Cuando la llave reza el perfil de nuestros cuerpos
y mora invisible en el espacio que nos une,
se ignoran los males del otro universo
pues la piel es sabia y destierra todo lo que no goza.
Cuando falla la inspiración enmascarada
levanto con la lengua las piedras que la ocultan.
Cuando vibra este titánico cúmulo de huesos
se tapiza con espasmos cada músculo amatorio.
Mi cáscara instintiva de bestia sagrada se posa
en el paño de los sitios que te envuelven.
Unirse en el ansia que despierta la sangre.
Cantar de rodillas cuando el aliento no alcanza.
El alma en salto vital espera.