Inconclusa
El espíritu crea uniones que trascienden la carne
Y se derraman entre los dedos del verano
en un derroche de sudor de madrugada.
Cada ventana y cada espacio que te nombra
recrea este oficio de letras desdentadas
esta amargura de saberse un dios pequeño
enhebrado apenas en las cuentas de un rosario.
Todo en vos me despierta la sangre
y el anhelo de encaramarme en tu cintura
el arte que nunca logro desnudar
se resiste con la virgen esperanza de evitarme.
Nada escapa, sin embargo, a la premura
de los sueños que dilatan tu bestiario.
