El canto de la boa
Domada en la planicie. Curiosa obra esclava de lo oscuro.
Idioma del espanto. Corona de bravura.
Lumínica te eriges, no por mera obediencia,
mas por la gloria de tu húmeda prosapia.
Te retuerces iracunda en la condena
de encarnar el mal en cada escama…
Como estandarte del dominio humano, frágil e hipnotizada,
por un instante te veo indefensa.
Pero recuerdo tus otras traiciones
y me refugio en leyendas de muerte,
para no caer en tu hechizo brutal.
Tu sumisión es pura mascarada,
en tu cruel intención cobra
la mañana, un tinte rojizo de trágica suerte.