febrero 2

Poema de adiós al 2007

A Pedro Martínez

Arrojadas al fuego las memorias
los almanaque todos
aspirando solo al frío
espectral de lo no sucedido
y esperando sin esperar
heme aquí en este ruedo
de vida-muerte
como el viudo insomne
de torres de Aquitania

“sin laúd constelado”
ni estrellas en el cielo
zurcidas por las manos
de un niño-dios que juega
hacer del universo
miríadas de deseos,

y un miura en mi costado
muge solo en los sueños,

y el traje de alamares
se tiñe de la sangre
de la rosa que antaño
floreció en los jardines
sin los porqués
de un tiempo

que nos lleva y nos trae
como la mar incierta
“siempre recomenzada”:

y este “hablar de lo eterno
y las edades muertas”
y el “llorar a Adonais”
cubierto ya de hierbas,

son el cierto destino
de un libro que es el cuerpo:

cuando la edad provecta
nos resigne a la nada
“alma mía gentil”
da mi saludo a Pedro,

y di entonces
“¿quién marcha
entre la violeta
y la violeta?”

“¡Palmas! ¡y la dulzura
de una vejez de raíces”
donde purificado
por las ánimas áureas,
yo me elevo a lo alto
del “prístino holocausto”

con voces silenciosas
que moran en espejos

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