A Lucerna

«Yo no sé qué gracia anima las alburas de tus hielos
en tus cúspides alpinas de perfiles siempre vagos:
si tus lagos son azules de mirar tanto tus cielos,
o tus cielos son azules de mirar tanto tus lagos;

Pero sé que quien te busca, pero sé que a quien tú besas,
ya no más ha de olvidarte mientras pene y mientras viva…
¡Veme, pues, con esos lagos que son húmedas turquesas,
que son húmedas turquesas de mirada pensativa!

¡Virgencita de las aguas, virgencita de la nieve,
pastorcita de los Alpes edelweiss de sus barrancos,
guarda todos mis sueños, que si no me muero en breve,
cuando torne habré de hallarlos más azules… o más blancos!

Amado Nervo, “El éxodo y las flores del camino”, 1902

Kapellbrücke (Puente de la Capilla, Lucera, Suiza)

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