julio 10

Tortuguita

Bajo su tenue párpado, pequeña tortuguita
Tan indomable.
¡Tú sabes lo que es haber nacido sola,
pequeña tortuga!

El primer día, sacar las patas poco a poco
Del caparazón,
Y sin despertarte todavía,
Quedarte sobre la tierra, como si no estuvieras viva.
Un delgado, frágil, y apenas animado poroto.

Abrir, como una puerta de hierro, tu afilada boca
en pico, que pareciera no abrirse nunca;
Alzar la parte superior del pico

Y extender el delgado y diminuto cuello
Y tomar tu primer bocado de hierba oscura,
Solitario, pequeño insecto,
Menudo ojo brillante,
Suave.

Comer tu primer, solitario bocado
Y moverte sigilosamente, en busca de la presa.
Tu brillante, oscuro ojo.
Tu ojo de profunda y turbia noche,

Nadie ha escuchado tus quejas.

Sacas suavemente la cabeza hacia delante,
desde el pequeño tocado que la cubre,
Y la tiendes hacia arriba, arrastrándote sobre
las cuatro uñas de tus patas,
remando suavemente hacia delante.
¿Vas muy lejos, pequeño pájaro?
Como un bebé quizás, moviendo sus miembros,
Con la diferencia de que tu lo haces progresando,
sin prisa,
Y un bebé no adelanta.

El hálito del sol te excita,
Y las largas edades, y la prolongación del frío
Te desvían,
Abriendo tu boca impermeable,
Súbitamente afilada y profunda, como algún par
de cortantes tenazas;
Suave lengua roja, y estrechas y fuertes encías,
Y luego cierras la cuña de tu frente montañosa,
De tu rostro, tortuguita.
¿Inquietas al mundo, mientras mueves tu cabeza
en el interior de la carcaza,
Y miras con lacónicos ojos negros?

¿O es el sueño, la no-vida, volviendo otra
vez sobre ti?
Eres tan dura de despertar.

¿Acaso eres capaz de sorprenderte?
¿O es tu orgullo, indomable voluntad de vida
reciente
Mirando alrededor
E inclinándose suavemente contra esa inercia
Que parecía invencible?

Lo desafiante, vasto,
Inanimado, y lo delicado del brillo de tu pequeño ojo.

No, diminuto pájaro concha,
Qué enrome e inanimado es, aquello
Contra lo cual debes remar,
Qué incalculable inercia.
Desafiante,
Pequeño Ulises a la vanguardia,
No más grande que la uña de mi dedo pulgar,
Buen Viaggio.

Toda la inanimada creación sobre tu hombro,
Persevera, pequeño titán, bajo tu escudo de batalla.
El inmenso, preponderante
E inanimado universo;
Y tú lo mueves suavemente, exploradora, tú,
solitaria.

Qué vívido parece ahora tu paseo, bajo la ondulación
de la luz del sol,
Estoico, ulisíaco átomo;
Precipitado súbitamente, temerario sobre las
altas patas.

Pequeño pájaro sin voz,
Tu cabeza descansando, medio asomada a través
Del caparazón
En la suave dignidad de tu eterna paz.
Solitaria, sin sentirte sola,
Y por ello seis veces más solitaria;
Colmada de la suave pasión con la que atraviesas
Edades inmemoriales
Tu pequeña, redonda casa en el fragor del caos.

Sobre el jardín terrestre
Pequeño pájaro,
Sobre el borde de todas las cosas.

Viajero,
Con tu cola un poco doblada sobre un costado
Como un caballero con su abrigo largo.
Toda la vida cargada sobre tu hombro,
Invencible, a la vanguardia.

D. H. Lawrence