junio 21

«Date prisa tras la dicha inmensa y terrestre, es la copa de párpados que golpea bailando contra la pared de noche. ¡Basta de la muerte explícita, alegre muerte utilizada hasta el barniz de la uña, juventud perdido en los apóstrofes de la hipocresía! ¡Basta de los apagados soplos de los corazones trenzados en las cestas salubres! ¡Date prisa tras la dicha humana que está inscrita en tu frente como una deuda indeleble!

Una nueva forma de crudeza estival está descendiendo sobre la bruma del mundo en copos de yerba lenta y de cubrirla la delgada capa de dicha, prevista de un glorioso porvenir presentido en el acero. ¡Date prisa, es de la dicha humana y brillante que te espera en la vuelta del mundo desmembrado, que se habla en la lengua del asfalto! Hay reveses, fuentes selladas, labios sobre tamboriles y ojos sin indiferencia. La sal y el fuego te aguardan en la colina mineral de la incandescencia de vivir.»