abril 29

Del prólogo de “Poesía Mayor: Poetas del surrealismo”, por Aldo Pellegrini (EDICOL Coop. Ltda.)

«Poesía, en términos surrealistas, es sinónimo de amor y libertad.

El surrealista no se resigna, es esencialmente disconformista, y partiendo del principio de que la fuente de todo conocimiento está en lo interior del hombre, se sumerge en el propio espíritu, atravesando el plano racional, y allí, en lo más hondo de su yo, encuentra el mundo.

“El poeta comprende a la Naturaleza mejor que el sabio”. ¿En qué consiste este comprender mejor? En que la realidad es captada de modo total como síntesis de sujeto y objeto. Esta realidad total, síntesis ilimitada de sujeto y objeto, es la realidad que persigue el surrealista. Esa realidad no permanece inmóvil, fluye, es inasible, y para expresarla se requiere un lenguaje móvil, que también fluya inasible: el lenguaje poético.

Mordiste y era impredecible; después se llamó: manzana.

Por medio de la metáfora y de acuerdo con las leyes informulables de la vida profunda, la obra relacionará los objetos más alejados en el tiempo y en el espacio. Y el poeta se persuadirá de que esas imprevistas vecindades corresponden a un parentesco real de los objetos mismos.»