noviembre 3

«Se ve que hemos nacido para oírnos y
   vernos,
para medirnos (cuánto saltamos, cuánto ganamos,
   ganamos, etcétera),
para ignorarnos (sonriendo), para mentirnos,
para el acuerdo, para la indiferencia o para
comer juntos.
Pero que no nos muestre nadie la tierra,
   adquirimos
olvido, olvido hacia los sueños de aire,
y nos quedó sólo un regusto de sangre y polvo
en la lengua: nos tragamos el recuerdo
entre vino y cerveza, lejos, lejos de aquello,
lejos de aquello, de la madre, de la tierra de la
   vida.»

Pablo Neruda (de “La rosa separada”, 1975)